Fundación de la Danza "Alicia Alonso" ISSN-e: 1989-9017
Fundación de la Danza "Alicia Alonso" ISSN-e: 1989-9017

Danza y revoluciones del Común.Visión micro-política bajo la perspectiva de Antonio Negri.

La síntesis del presente escrito involucra múltiples implicaciones del actual contexto en el que se da la creación coreográfica en el Estado Español y el lugar que ocupa la Danza en él, bajo la hipótesis inicial “El Común en Danza como condición para la

creación cooperativa”. La postura asumida se encuentra arraigada en la necesidad de reflexión teórica de la producción coreográfica, con el objetivo de ejercer la práctica desde un marco comprensivo teórico, y conducir el pensamiento político hacia el espacio artístico.

Metodología

Esta comunicación se plantea en base a una investigación cualitativa de metodología documentalista, mediante la revisión de fuentes bibliográficas en relación con la teoría de Antonio Negri. Destacar la importancia de los textos periodísticos como herramientas de rápida y directa difusión.

Texto Resumen

A lo largo de la historia, se vislumbra, en las tendencias evolutivas de las formas artísticas, su poder transformador. Una capacidad que ha dotado al arte de las aptitudes necesarias para funcionar como táctica y estrategia en diferentes campos de luchas y reivindicaciones sociales.

Mediante sus procesos de investigación, la Danza Contemporánea inventa constantemente nuevas relaciones, tiene esta naturaleza y este poder y lo ejerce mediante la experiencia corporal.

Antonio Negri, como referencia fundamental del pensamiento político actual, arroja luz sobre estos conceptos.

Dirá Negri que “Estamos obligados a construir, a través de lo abstracto, una nueva realidad, un nuevo movimiento. Pero un movimiento es un relato… La crisis del acontecimiento revolucionario está ligada a la caída del relato revolucionario y solo un nuevo relato logrará determinar no un acontecimiento revolucionario sino su pensabilidad. ” (Negri, Arte y Multitudo. Ocho cartas, 2000) ya que, para él, “solo los revolucionarios pueden practicar la crítica del mundo” (Negri, Arte y Multitudo. Ocho cartas, 2000)

Y aquí, en el binomio Danza-Revolución, entra en escena Emma Goldman, con su, más que conocida, frase “”If I can’t dance I don’t want to be in your revolution,”

Estas palabras, que resuenan con mucha potencia aún a día de hoy, servirán como fuente de inspiración para explorar las dimensiones críticas entre la práctica artística y la acción política. Pues bien, parece ser que esta frase nunca fue pronunciada, o al menos no con estas palabras. La escritora americanaAlix Kates Shulman, revela que no corresponde a Emma la autoría de dicha frase. La autora y activista, explica como en 1973, en plena efervescencia del movimiento feminista norteamericano, un compañero suyo que había presenciado sus conferencias sobre Emma le pidió algún tipo de eslogan de Emma Goldman. Así pues, ella les contó la anécdota del baile. En su autobiografía, Living My Life (1931), describe que al ser criticada por un compañero por bailar en una fiesta, ella le respondió “I want freedom, the right to self-expression, everyboy’s right to beautiful, radiant things.”

A a pesar de que ella nunca pronunció estas palabras, ¿cómo siguen a día de hoy tan vigentes? Su declaración no es literal, bien, pero supone la síntesis de su ideal, puesto que sugiere que la investigación del potencial de empoderamiento, radica en todos los elementos de la vida y no se pueden regular a un campo firmemente reconocido bajo el concepto de aquello que se considera como “político” de lo que no lo es. Está incrustado y reflejado en el arte también y, por lo tanto, en la danza.

Nos encontramos, pues ante conceptos que atañen implicaciones complejas, ¿por qué unir Danza Contemporánea y política? ¿cómo entender lo revolucionario en Danza?

La creación coreográfica en el EE acumula ya décadas de propuestas y planteamientos coreográficos que han emergido desde estructuras compositivas horizontales, proyectos que se han gestado al margen de circuitos institucionales. Planteamientos que han buscado un espacio desde el que cuestionar las jerarquías de poder, y que han difundido cuestionamientos ajuste a cuerpos y políticas culturales.

Para poder adentrarnos en la encrucijada danza-política, será necesario establecer dos interrelaciones: por un lado, la dimensión social de la danza, y por otro el juego interno del campo. Con esto nos vamos a referir a un concepto político que va más allá del relato, del mensaje o los sentimientos que transmite una pieza danza. Vayamos más allá de la escena. Más allá del resultado. Bajemos de la superficie. Pensemos en los subjetivo, en lo abstracto del relato, en el proceso. Y en ese distanciamiento consciente toparemos con el valor subjetivo de la Danza. En la subjetividad que se da mediante sus métodos de creación colectiva.

Para Negri, el arte solo puede vivir dentro de un proceso de liberación y es fruto de un trabajo colectivo: “no hay producción sin colectividad. No hay palabras sin lenguaje.

No hay arte sin producción y sin lenguaje. Producir, dice, ésta es la forma eminente de tomar la palabra” (Negri, Arte y Multitudo. Ocho cartas, 2000)

La danza como máximo exponente de valor colectivo, de aquella idea de plural, de cómo articular un discurso colectivo desde el cuerpo, sucumbe las ideas de Negri entorno a el común.

El Común supone tanto las riquezas del mundo material como el conjunto de la producción social, los llamados bienes naturales como los conocimientos, los lenguajes, los códigos, la información, los afectos y sus consecuencias. Si lo Común es la condición de toda producción de libertad y de innovación material, son imprescindibles nuevas formas de organización, (Cangi & Pennisi, s.f.)

El común como condición de producción desde la libertad, el común como nueva e imprescindible forma de organización, de libertad de expresión e interacción. Así, la danza, en su condición de trabajo colectivo, recupera el sentido democrático de

producir el mundo. La danza mediante su mecanismo productivo es como dirá Negri “democrática, en el sentido de que produce lenguaje, palabras, relatos que se arriman en comunidades, en nuevas comunidades” (Negri, Arte y Multitudo. Ocho cartas, 2000)

 A lo largo de escritos y entrevistas consultadas, Negri aclarará que el común no es aquello que pertenece al estado, que el común consiste precisamente en “derrotar los intentos

 privatizadores y, a continuación, o al mismo tiempo, militar contra este poder público estatal para propiciar el común y los mecanismos de su autogestión”. El autor insistirá en el valor inmaterial del común “el común es la tierra y su ecosistema –los bosques, los mares, el suelo, el aire, el agua, etc.- así como los productos del trabajo social, incluidas las ideas, las imágenes, los códigos, la información, los afectos y muchos otros elementos” (Negri & Hardt, 2012)

En la era capitalista en la que vivimos, el arte, y por tanto la danza, está sometida al concepto de trabajo mercancía y al valor de mercado. La danza no puede escapar a esta realidad que busca convertirla en simple valor de cambio, en objeto separado de la vida y las relaciones humanas.

La danza como producto social -que- y como invención liberadora de la existencia, transgrede la realidad y adquiere directa o indirectamente, de manera subliminal o contundente un carácter crítico, subversivo. De develar, de subvertir y por lo tanto se coloca, en la dimensión de la lucha.

Así pues, una simple observación; si puesto que la estructura institucional ordena técnicas, referencias, escuelas y circuitos y mediante su capital, constituye el oficio propio de quienes integran el campo de la danza, ¿acaso las redes de teatros y salas de exhibición estatales, los circuitos institucionales y las subvenciones, han forzado una figura del adeudado de la danza, llevando a la despolitización del sector?

Resultados

El punto de partida sobre la teoría artística de Antonio Negri está permitiendo

establecer una relación directa entre Danza y Política, cuya idea del común, nos llevará pues a “reconquistar no una cosa sino un proceso” (Revel & Negri, s.f.), dejando la puerta abierta a recInvestigación Artes Escénicas y Política.uperar los modos de producir danza.

La danza como trabajo inmaterial en el sistema económico, social y cultural, tiene la labor de comunicar, interactuar, producir y manipular afectos.

 Mientras que el poder, al producir, organiza desde la autoridad; la Danza, al comunicar, produce mercancías, pero, además, crea subjetividades, las relaciona entre sí y las ordena. La danza privilegia la cooperación y comparte lo que construye. Ahí radica su valor, su poder: en sus formas de producción, no n el resultado escénico.

Conclusiones

La burocratización de los procesos dancístico y la institucionalización de las formas de hacer danza han producido un distanciamiento entre la potencia de la danza para generar discursos y la profesionalización de la danza como arte. De ahí la necesidad de emplear la capacidad transformadora de la danza para restaurar el concepto político. Por lo tanto, el aporte que se espera poder realizar con este trabajo, se halla íntimamente relacionado con la idea de que la danza es un hecho práctico en la que, a través del análisis su evolución se da la comprensión de la sociedad.

Referencias bibliográficas y de internet

Cangi, A., & Pennisi, A. (s.f.). Toni Negri: “Es necesario volver a las palabras que significan algo”. Obtenido de https://www.lanacion.com.ar/cultura/toni-negri-es- necesario-volver-a-las-palabras-que-significan-algo-nid1522453

Kolb, A. (2017). Dance and Politics. Bern: Peter Lang AG, Internationaler Verlag der Wissenschaften.

Naser Rocha, L. (2017). De La Politización De La Danza A La Dancificación De La Política. University of Michigan.

Negri, A. (s.f.). Actividad – Instituciones del común – Conferencia de Judith Revel. Antonio Negri en conversación con Raúl Sánchez Cedillo. Recuperado 14 octubre, 2019, de https://www.museoreinasofia.es/actividades/instituciones-comun

Negri, A. (2000). Arte y Multitudo. Ocho cartas. Minima Trotta.

Negri, A., & Hardt, M. (2012). Declaración. Akal.

Negri, A. (2016). El común como modo de producción. Obtenido de

http://www.trasversales.net/t38negri.htm

Revel , J., & Negri, T. (s.f.). Inventar lo común de los hombres. Obtenido de http://www.iade.org.ar/noticias/inventar-lo-comun-de-los-hombres-judith-revel-toni- negri

  aporte que se espera poder realizar con este trabajo, se halla íntimamente relacionado con la idea de que la danza es un hecho práctico en la que, a través del análisis su evolución se da la comprensión de la sociedad.

Referencias bibliográficas y de internet

Cangi, A., & Pennisi, A. (s.f.). Toni Negri: “Es necesario volver a las palabras que significan algo”. Obtenido de https://www.lanacion.com.ar/cultura/toni-negri-es- necesario-volver-a-las-palabras-que-significan-algo-nid1522453

Kolb, A. (2017). Dance and Politics. Bern: Peter Lang AG, Internationaler Verlag der Wissenschaften.

Naser Rocha, L. (2017). De La Politización De La Danza A La Dancificación De La Política. University of Michigan.

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Negri, A. (2000). Arte y Multitudo. Ocho cartas. Minima Trotta.

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http://www.trasversales.net/t38negri.htm

Revel , J., & Negri, T. (s.f.). Inventar lo común de los hombres. Obtenido de http://www.iade.org.ar/noticias/inventar-lo-comun-de-los-hombres-judith-revel-toni- negri

  

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